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“Los dos reyes y los dos laberintos”

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  jueves 27 agosto 2015

El escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986) es considerado una de las grandes figuras de la literatura en lengua española del siglo XX. Cultivador de variados géneros: cuentos, poemas, ensayos…Recibió importantes premios y distinciones de diversas universidades y de gobiernos de diversos países.
   
“Creó con sus ficciones un universo propio, un compendio asombroso de conjeturas, espejos, laberintos, paradojas… Obra imprescindible de la literatura contemporánea, sus cuentos pertenecen a la categoría de las páginas antológicas. Utiliza un singular estilo literario basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad”. (CLTRA-CLCTVA)
   
En una ocasión expresó: “No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura”.
   
Su cuento “Los dos reyes y los dos laberintos”, es considerado por los críticos, entre otros,  como una diminuta obra maestra. El laberinto es un tópico reiterativo de Borges en cuentos, poemas y ensayos. Es un símbolo –dijo- que permite al hombre  crear sus propias construcciones, y erróneamente, sentirse Dios. El laberinto puede ser natural o de construcción humana, como sucede un este cuento, en un contexto político-monárquico, y, en donde se produce una venganza.  (Balart-Césprd).
   
Un homenaje a Borges en su fecha natalicia (24 de agosto) con esta joya literaria:
   
“Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres.
   
Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta.  Sus labios no profirieron queja alguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él tenía en Arabia otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría conocer algún día.
   
Luego regresó a Arabia, junto a sus capitanes y alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan  venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey.  Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: “Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso”.
  
 Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.”

 Por obras como esta es que Borges vivirá por siempre.