Ultima Actualización: domingo 22 septiembre 2019  •  08:00 AM

¡Nuestro Arzobispo tiene quien le escriba!

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 9 abril 2016

Lenin -no me refiero a Vladimir Ilich Ulianov, el histórico líder ruso que dirigió la Revolución de Octubre y creó el régimen comunista soviético-   es un  viejo romántico de la izquierda dominicana que ha estado  cercano a los comunicadores y que -hoy en día-  se desempeña como fotógrafo de Casa de Arte.
   
Este buen amigo y camarada había escuchado muy atentamente  la homilía que con motivo del 172 aniversario de la Batalla del 30 de Marzo pronunció -durante  una misa en la Catedral Santiago Apóstol- nuestro querido y admirado Arzobispo Metropolitano, monseñor Freddy Antonio de Jesús Bretón Martínez.
  
Lenin, en un momento en que nos encontramos en Casa de Arte, creo que en la noche del miércoles o del jueves, se me acercó para preguntarme si era verdad que  Freddy era familiar mío en vista de que ambos llevamos el mismo apellido. Le respondí afirmativamente diciéndole que era mi primo-hermano.
   
Pensé que me lo preguntaba por simple curiosidad pero, a su interrogante, añadió el siguiente comentario: “Yo quisiera conocer a tu primo para felicitarlo personalmente por las valientes palabras durante la misa del 30 de marzo ya que  nunca había visto un Arzobispo hablar tan claro como él”.

Lo que dijo Monseñor
Se refería Lenin a lo que, en la conmemoración de esta efeméride, había dicho el carismático prelado, además de poeta, filólogo, profesor y escritor (ha publicado 12 libros y tiene otros en     carpeta) en presencia de las autoridades civiles y militares de esta ciudad y el país.
   
En la homilía durante la celebración eucarística -entre otras cosas- Breton Martinez pidió a las autoridades dominicanas “asumir la defensa de la nacionalidad y que no sean borregos de lo que impone el imperio”, según lo consigna La Información, en una nota que firma el periodista Ney Santana en la página 11.A, del jueves 31 de marzo.
  
“No podemos ser jamás un pueblo de borregos con líderes genuflexos a lo que diga el imperio, deberíamos tener dignidad y vergüenza que fue lo que les sobró  a Duarte y los Trinitarios”, tronó nuestro Arzobispo.
   
Y además sostuvo con la firmeza,  la responsabilidad y la valentía que siempre lo ha caracterizado: “Hubo unos tiempos en lo que no quedó más remedio que la de empuñar las armas, pero precisamente para algo nos educamos, para crecer y entendernos con el diálogo. No es para  dejarnos pisotear los principios que dieron origen a lo que orgullosamente llamamos República Dominicana y, para eso, debemos estar dispuestos hasta morir”.
  
 A esto no le veo, en absoluto, nada de pecaminoso, ni de  reprochable. Es más, considero que cualquiera persona sensata y con vocación patriótica –no tiene que ser necesariamente revolucionaria- hubiese permanecido  en silencio meditanto estas reflexiones o, en cambio,  habría corrido a  darle un abrazo efusivo y felicitar a nuestro Arzobispo por tan valiente y responsable actitud. Y aquí me acuerdo de fray Antón de Montesinos y su famoso “Sermón de las siete palabras”.

Rayos y centellas
Pero, y siempre tiene que aparecer un bendito pero, esta homilía fue tomada por quien se ha auto-proclamado como la  “Enciclopedia humana”, que no es otro que Álvaro Arvelo hijo, Don Alvarito, para lanzar “rayos y centellas” contra nuestro apreciado monseñor y primo.
   
En el programa de la Z-101 del Gobierno de la Mañana, del pasado jueves 31, el esquizofrénico comunicador llegó a faltarle el respeto a la máxima autoridad de la Iglesia Católica en la región del Cibao -y miembro destacado del Episcopado Dominicano- al endilgarle el calificativo de “irresponsable”, entre otros epítetos.
   
Este buen “turiferario” y  además “coprófago”- envalentonado por la permisibilidad con que actúa la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos (CNEPR)- dijo “cuanto se le antojo” de este ministro católico por quien me atrevería a meter, no una, sino cien veces la mano en candela si fuese necesario.

Lo que le molestó
Escuchando detenidamente su comentario –luego que un amigo me advirtiera que “había acabado con mi primo”- lo que más veo que le molestó a este “viejo pedante”,  que es el “rey del limpiasaquismo” en el país, fue que Monseñor utilizara la palabra “imperio”, en referencia a los EEUU, diciendo por esto que  “el Arzobispo se había quedado detenido en el pasado”, o sea, en otras palabras, que es un desfasado.
Escuchando a “este pontífice” de la radio -que no pasa de ser, en muchos casos, un buen lisonjero y apoyador de lo mal hecho- cualquiera se quedaría “con la boca abierta”.
   
Porque reaccionar de esta manera sacando incluso de contexto y utilizando un lenguaje desusado además de  acusar “de irresponsable” al humilde pastor de ovejas -como definiría a nuestro Arzobispo- es de personas que emocional y síquicamente no andan bien.

Aparte de esto, el conductor del Gobierno de la Mañana –conocido por ser el más prosaico de los comentaristas radiales del país más que por otra cosa- irrespeta doblemente al Prelado al sugerirle los temas de los que alegadamente “tiene que hablar”.
   
La región del Cibao –sobre todo la comunidad católica- se ha sentido indignada por estos desaforados ataques que dirigió este irrespetuoso, insolente, deslenguado y atrevido comunicador contra nuestro Arzobispo Metropolitano, el cual merece respeto por su alta investidura y como ser humano que no anda atropellando ni abusando de nadie.
   
Freddy, pienso, merece un desagravio público  no de Alvarito que conste -porque después de la palabra dicha y la piedra lanzada no hay quien la recoja- sino de la propia dirección de la Z-101  y del Gobierno de la Mañana por los  agravios innecesarios de que fue víctima.

 Ah, y que recuerde este comunicador  - y los demás que puedan imitarlo- que nuestro Arzobispo Metropolitano de Santiago tiene quien le escriba…y también quien lo defienda!

Seguimos en combate, hasta la victoria siempre!