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Adiós Yolanda Santana… Hasta la victoria siempre!

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  sábado 7 enero 2017

Es jueves -5 de enero- por la noche. Hace apenas un par de horas que acabé  de regresar del cementerio de El Ingenio, de esta ciudad de Santiago. Estuve participando en el acto de velatorio y enterramiento de una amiga y mujer excepcional: doña  Yolanda Santana, quien fue  dirigente comunitaria y feminista, antigua profesora, militante revolucionaria, fiel camarada y defensora a rajatablas de Cuba y su Revolución.
   
Doña Yolanda murió la noche del miércoles tras nueve días interna en una clínica de esta ciudad. El jueves fue velada en la Funeraria INAVI, antigua SAVICA, por donde pasaron desde representantes de organizaciones izquierdistas, comunitarias, estudiantiles, de amas de casa y otras, hasta gente del pueblo.
   
Estuve en horas de la mañana en la funeraria y advertí una masiva presencia. Luego salí a hacer algunas diligencias y retorné  en horas de la tarde y me asombré  pues el establecimiento estaba lleno en su totalidad. Hasta a Narciso Isa Conde -símbolo de la izquierda dominicana- y miembros de la Campaña  Nacional de Solidaridad con Cuba, procedentes desde Santo Domingo, estuvieron por allí.
   
A las cuatro hubo una misa “de cuerpo presente” oficiada por el sacerdote Ramón Ramos, mejor conocido como el Padre Nino, quien destacó  las virtudes que adornaban a Doña   Yolanda. A las 5:00 salimos hacia el cementerio del Ingenio.
   
En el camposanto hubo un breve y emotivo acto con canciones de contenido y panegíricos. Tuve el privilegio de pronunciar algunas palabras como despedida a esta amiga, camarada, compañera, a quien siempre admiré  por su valentía, su sencillez, su firmeza y su capacidad de lucha, a pesar de la edad y  las limitaciones físicas que tenía y que les impedían moverse con facilidad y agilidad.

Esto fue lo que expresé   en el camposanto, como homenaje a Doña  Yolanda:
Inicio estas palabras recordando una muy popular anécdota del Che.
  
En los albores del triunfo revolucionario en Cuba -de lo que se cumplieron 58 años este 1 de enero- la lucha se concentraba en la ciudad de Santa Clara, donde operaba la columna 8 Ciro Redondo dirigida por el legendario comandante guerrillero Ernesto–Che- Guevara.
   
El Che tenía un bravo pelotón bajo sus órdenes llamado “El Pelotón  Suicida” que dirigía Roberto Rodríguez Fernández, a quien apodaban “El Vaquerito”.
   
En una acción revolucionaria, a pocos meses antes del triunfo de la revolución, cayó mortalmente herido El Vaquerito, el cual posteriormente falleció. Cuentan que -al enterarse de esta muerte- El Che proclamó: me acaban de matar cien hombres!    
   
Parafraseando al Che, yo digo en este momento que -con la muerte de Yolanda Santana- la solidaridad con Cuba en Santiago y el país acaba de perder cien mujeres!, y me excusan las demás dirigentes y luchadoras sociales, pero así lo siento.
   
Aunque -ciertamente- hablamos de muerte, pero, no creo que sería el término  apropiado para referirnos a Yolanda Santana, si aplicamos las palabras del apóstol José Martí cuando dijo: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
   
Es decir que -a pesar de que en estos momentos despedimos a esta combativa dirigente popular y feminista- ella se quedará  viviendo entre nosotros porque supo cumplir bien la obra de la vida. Más allá de lo imaginable!, diría.
   
Doña  Yolanda era una mujer de mil batallas. A pesar de sus limitaciones físicas motoras, no había una actividad en la que no dijera presente. A pesar de sus condiciones de salud, estuvo en la primera trinchera de combate siempre.
   
Era una mujer de temple, una luchadora innata, una combatiente irreductible. Nada la doblegó, nada la intimidó, nada la detuvo. En verdad, pocas luchadoras he conocido como ella.
   
Hoy la despedimos definitivamente, pero sólo  enterramos su cuerpo ya que Doña  Yolanda nos deja su ejemplo de lucha vertical contra las injusticias y males sociales, y por una sociedad, un país y un mundo mejor.
   
Seguir construyendo sus sueños, golpe a golpe y versos a versos como dice el poeta, es el mejor homenaje que les podemos rendir en adelante.
   
Por sus aportes, por sus esfuerzos, por sus luchas, la camarada  Yolanda fue para mí una heroína, y aunque sea un tanto  difícil, aun mas  para sus familiares cercanos,  a los héroes y heroínas, como dice una canción cubana…
se les recuerda sin llanto,
se les recuerda en los brazos,
se les recuerda en la tierra.
Y eso me hace pensar
que no han muerto al final;
y que viven allí,
donde haya un nombre,
presto a luchar,
a continuar.
   
Descanse en paz compañera, camarada y amiga querida que yo digo de ti, lo que dice la historia del héroe griego, bajo el cielo inmortal de esta patria chica, no hay tumba más gloriosa como la tuya.
Adiós Doña  Yolanda Santana…hasta la victoria siempre!
Seguimos en combate!