Ultima Actualización: miércoles 19 septiembre 2018  •  07:34 PM

Hay que seguir ajusticiando a Trujillo

Publicado por Redacción Externa  |  Editorial |  martes 29 mayo 2018

Hay que seguir ajusticiando a Trujillo

En estos días celebramos los dominicanos un nuevo aniversario del ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo y llega la efeméride en una coyuntura muy especial, donde se advierte cierto renacer del trujillismo en cuanto a expresión política y electoral.

Es necesario especificar eso de política y electoral, por cuanto en el sentido de política, cultura y tradición general, el trujillismo siempre ha tenido vigencia en nuestro país, ya que el 30 de mayo más que final, fue inicio de un proceso que sigue en camino.

Fue el final del régimen y la vida del sátrapa, pero debió ser el inicio de un  proceso de detrujillización que implicara erradicar profundamente las expresiones de esa forma de gobernar, aunque es casi imposible una erradicación total.

Solamente basta observar lo que pasa en Alemania, Italia y Rusia, donde quedan muchos admiradores de Hitler, Mussolini y Stalin, pese al tiempo y los esfuerzos realizados para superar la impronta de esos personajes, aunque con relación al ruso, hay aspectos que le favorecen, como fue encabezar la victoria de su pueblo contra la Alemania Nazi.

Aquí la vigencia de un nieto de Trujillo en el panorama político merece el rechazo de todos los sectores democráticos, pero eso no es lo peor  del trujillismo, pues la parte más difícil y negativa está en la vigencia, como expresión de cultura política del autoritarismo, la corrupción y la intolerancia en la forma de actuar de los políticos.

Por ello es que tenemos que seguir luchando para terminar de ajusticiar el trujillismo, en vista de su permanencia y reproducción en la forma de comportamiento, inclusive y esto es lo peor, de dominicanos y dominicanas fuera del accionar político.

Cuando prevalezca la cultura democrática, disminuya al mínimo la corrupción, haya respeto por la diversidad en todos los aspectos y mayor justicia social, entonces podremos decir los dominicanos que hemos sepultado a Trujillo.

Para eso falta mucho por hacer, por trabajar y la tarea no es fácil, eso lo reconocemos quienes aspiramos a una sociedad con verdadera democracia, libertad e igualdad económica y social, pues son muchos los obstáculos que se interponen, con la existencia de tantos trujillitos en la vida nacional.