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Ahí está, la historia absolvió a Julio Cesar Valentín

Publicado por Redaccion Diario55  |  Editorial |  viernes 8 junio 2018

Ahí está, la historia absolvió a Julio Cesar Valentín

Ya en meses pasados lo habíamos vaticinado que al menos en esta caso del lio de los sobornos de Odebrecht, el senador de Santiago Julio Cesar Valentín, saldría por la puerta ancha.

La frase que utilizamos entonces fue parafrasear aquella legendaria cita expresada por Fidel Castro, cuando fue enjuiciado por el asalto al cuartel Moncada en 1953, para derrocar al dictador Batista.

Lo dijimos porque conocemos bien a Julio Cesar Valentín y sin pretender presentarlo como un santo, sí sabemos que no es un politiquero que anda, como otros, en una carrera loca detrás de fortunas sin importar su procedencia.

Creemos que en un medio muy maleado, el actual senador por Santiago ha mantenido una conducta correcta, que le permite justificar y explicar el patrimonio material que pueda exhibir.

Nos satisface  la exclusión del expediente del caso Odebrecht, pero no dejamos de lamentar su original inclusión, pues de todos modos deja algunas salpicaduras, sobre todo en un  pais lleno de desconfianza hacia los que ocupan posiciones publicas.

Le corresponde a Valentín trabajar para despejar cualquier duda que permanezca en algunos sectores, para que su carrera política se mantenga en los niveles de respeto y confianza que ha logrado, pese a los cuestionamientos justificados que hay hacia su partido y muchos de sus compañeros.

Se pueden compartir las ideas y criterios políticos o no, de Julio Cesar Valentín, pero lo cierto es que se trata de un político decente, maduro, ecuánime y que no se ha dejado dominar por la arrogancia de quienes en este país detentan resortes de poder.

Por ello nosotros hoy nos satisface el curso que tomo el proceso de investigación, al menos en su caso particular y nos permitiremos exhortarle a seguir con su forma de actuar y cada vez con mas cuidado, pues los funcionarios públicos caminan por un sendero minado, lleno de riesgos y tentaciones.

Para que al arribar al final de su carrera política podamos reiterar que realmente la historia lo absolvió.