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Un posible mensaje

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  martes 10 julio 2018

Cuando uno observa lo sucedido en México esta semana que pasó, en la que todos nos enteramos de un hecho político transcendental y fue la forma en que obtuvo la presidencia de ese país con más de un cincuenta por ciento y obteniendo, hasta el momento de escribir este artículo, 31 de los 32 estados que componen este país, Andrés Manuel López Obrador y con un nuevo movimiento.  Pero no solamente lo indicado, logró victoria arrastrante en el Congreso y ganó en lugares del Norte en que no había sido apoyado. En fin, fue arrollador, aplastante y sin dudas, lo que se vio ese domingo con el que inicio el mes de julio, dando un giro y cambio brusco a lo que se tenía pensado y a lo que muchos esperaban se diera en el país Azteca.
    
Desde todo punto de vista que se analice y que será y tendrá que ser analizado, la victoria ya reconocida por todos, de Andrés Manuel López Obrador, tendrá que verse como ejemplo para muchos otros países y de partidos políticos en otras esferas que con el tiempo, se mantienen en el poder van perdiendo la sintonía con su pueblo.  O cuando la misma oposición no logra compactar o conectarse con el descontento, hay la posibilidad para que movimientos nuevos puedan crear la llama de cambio.  Claro, para que esto pueda darse, debe existir una figura que sepa interpretar los clamores de las grandes mayorías y que se le reconozca su trabajo en ese sentido.
    
Lo logrado por el elegido presidente mexicano tiene una historia que también es digna de admirarse y de que tomar en cuenta, porque fue en su tercer intento que alcanza su sueño.  Prefirió salirse de los partidos tradicionales de su país, que como el PRI y el PRD, han tenido cautiva las grandes masas, y forma una nueva corriente, con el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), se arriesgó a lo que muchos que lo han intentado, han fracasado en otras latitudes.  Sin embargo, entendemos que este político, que en el año 2006 denunció un fraude en las elecciones en que se enfrentó contra Felipe Calderón, que por mínima puntuación se declaró ganador.  A pesar de ello, siguió su trabajo político a favor de los que no tenían voz o de aquellos que estaban hastiados y cansados de tantas promesas históricas no cumplidas; de la corrupción que ha llegado a todos los niveles en ese país; y la fuerza del narcotráfico y como una gran parte de la población la asemeja a la falta de accionar o complicidad de la parte política.
   
No importó, que quien hoy es el elegido presidente para dirigir los destinos del pueblo mexicano, sea de la izquierda; para que ganara y de qué manera tan arrolladora y convincente; era como diciéndole a los partidos tradiciones y políticos que han pasado por el poder, que preferían dar un giro y castigar con su voto, tantos años con un mismo partido y otros que le hicieron el mismo juego al utilizar el mismo proceder corrupto. 
    
Desde ya, no se pierde tiempo, sin permitirle oportunidad, para declararlo populista y que habrá un fracaso.  Sin embargo, solamente al PRI, se le dio la oportunidad para que gobernará más de medio siglo para nueva vez, ser sacado del poder por su mal accionar.  Entonces, hombres como Andrés Manuel López Obrador, tendrá siempre de frente a políticos y personas, que no desea los cambios reales a favor de las grandes mayorías y que el estatus quo del desorden se mantenga, junto a la corrupción y su enlace la impunidad.
    
Este triunfo de hace una semana, aún queda el buen sabor de que al menos, independientemente, como resulte el día de mañana, pero al menos, ha enviado un gran mensaje de lucha a favor de lo que se llama pueblo; que los políticos tradicionales se revisen; y sobretodo, un sabor a esperanza de que las cosas puedan ser diferentes y que cuando los pueblos hablan, sobrepasan todo lo esperado.