Ultima Actualización: sábado 15 junio 2019  •  12:00 PM

Reses y hombre

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  lunes 20 mayo 2019

Vaca, animal perfecto para la humanidad, del cual nada se desperdicia, incluyendo su materia fecal, utilizada como fertilizante y combustibles, proporcionándoles además carne, leche, y su preciada piel. Incluso, su flatulencia y eructos, son aprovechados para producir gas y energía, utilizado en industrias y maquinarias.

Aparece en Europa, aunque se desconoce cuándo, dónde y cómo llega. Domesticado en Asia, hará 7,000 u 8,000 años, familia de los bóvidos, descendientes de la subespecie Uro, conocida como Bos Taurus, y hace 10 000 años en Oriente Medio, hasta desarrollarse universalmente.

Al principio, estaba destinada al trabajo, y producción de carne y leche. Siempre han apasionado al hombre, para quien el toro simboliza la fuerza y fertilidad, por lo que están presentes en numerosas creencias.

Es parte de la cultura occidental, y tema de inspiración de pintores y escultores, como personajes de historietas, de películas o publicidad. Su nombre científico proviene del latín Bos, (Toro) en caso del macho, y vaca, para las hembras.

 El macho castrado es llamado buey, la cría, ternero o becerro, para los machos, y su forma femenina, para las hembras. También se denomina buey, al toro manso, despectivamente, y becerro, al novillo.

También, le llaman vaquillona a una hembra de uno o dos años, toruno, a machos castrados de más de tres años, y novillo, al toro castrado con fine de comercialización. Res, se aplica a distintas especies de ganados domésticos, incluido el bovino.

Pero en Hispanoamérica, se refiere exclusivamente al animal vacuno, aunque también aplica para el Yak, Antílopes y Ovejas. Con el posterior desarrollo, se reconoció la estrecha relación entre razas domésticas y silvestres.

La especie Cebú, es grande, de cuerpo robusto, pesa algunos 750 kg, con variaciones que oscilan desde 150 a 1350 kg, ​ mide unos 250 centímetros, y una altura hasta la cruz, entre 120 y 150 centímetros.

Su dentadura está adecuada para el pasto, compuesta de 32 dientes en adultos, ocho incisivos inferiores, cuatro premolares, y tres molares por cada media mandíbula. Sus incisivos son cortantes y orientados hacia adelante para cortar hierbas.

Los incisivos superiores son reemplazados por una almohadilla dental. La mandíbula funciona en forma circular, permitiéndole triturar el pasto con sus molares, para que sea suficientemente fino, y digerirlo mejor.

La lengua es protráctil, cubierta de papilas gustativas córneas, que la hacen áspera al tacto. Hocico ancho y grueso, frente amplia, plana, con pelos crespos, y espesos en la parte superior. Entre ojos y hocico, la frente llega hasta la nuca.

Cabeza gruesa, con dos cuernos huecos, uno a cada lado del cráneo, con el estuche liso, y cuyo tamaño varía en función del animal y raza, están orientados hacia arriba o lateralmente en forma de astas.

El Cebú, tiene orejas bajas, en forma de cornetas colgantes, cubiertas de pelos finos en la parte exterior, y largos, dentro de los pabellones. Ojos algo globulares, de cuello corto y ancho, con una papada colgando del pecho.

Cola larga, con un mechón de pelos largos en su extremo, esta nace en un hueco situado entre los huesos de la pelvis. La espalda recta, de lomo ligeramente arqueado, posee una amplia joroba después del cuello.

De pelvis saliente, caderas anchas y planas. Las hembras tienen una ubre bajo el vientre, en el cuarto trasero, sujetada por ligamentos de suspensión, con cuatro tetillas de 5 a 10 centímetros de longitud, y dos o tres de ancho.

Se apoyan y caminan con el extremo de sus dos dedos (angulados artiodáctilos) revestidos de una envoltura córnea, formando la pezuña. Pero este no sólo es el bien, hecho animal, igual tiene fama de gran contaminador.

Fuente: Google

alex15958@hotmail.com

Twitter, @alexalma09