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Eduardo Brito: el Cantante Nacional

Publicado por Redacción Externa  |  Opinión |  jueves 16 enero 2020

Eduardo Brito, era el nombre artístico de Eleuterio Brito Aragonés, nacido el 21 de enero de 1905, en la sección Nava, Municipio de Luperón, Provincia de Puerto Plata. Hijo de una familia muy pobre, “razón por la cual tuvo que realizar diversos trabajos desde su niñez: mandadero, vendedor de dulces, aprendiz de boxeador”, según escribió don Jesús Torres Tejeda, uno de sus biógrafos; pero dotado de un talento para cantar, que le abrió las puertas a la fama y a la historia, considerándolo  como el mejor cantante dominicano de todos los tiempos. 

Residiendo en la ciudad de Santiago de los Caballeros se desempeñó en varios oficios  como el de limpiabotas en el Parque Duarte, y, además, participando en serenatas y cantando entre amigos hasta que en el 1926 el maestro dominicano de la música, don Julio Alberto Hernández se interesó en su instrucción artística. Posteriormente debutó como cantante  en el entonces Café Yaque. Otro personaje de la música popular y que fuera muy importante en la vida artística de Eduardo Brito, fue el trovador Piro Valerio, de quien grabaría para el sello RCA Víctor en 1929, su famosa composición La Mulatona, y Lucía, esta última con letra de Joaquín Balaguer.    

La oportunidad  de presentarse  en la capital de la República le llegó en 1927, en un banquete dedicado al doctor José dolores Alfonseca, en donde ofreció un programa de canciones y trozos de operetas. La crónica publicada entonces por el Listín Diario, dice: “Ignorábamos que existiese en Santo Domingo un cantante de sus condiciones. Y lo más extraordinario del caso es que no posee ninguna cultura musical. En él todo es instintivo, espontáneo, innato. Ha sido una verdadera revelación”. En 1928, formó parte del Cuarteto de Rigoleto de Verdi, cantando con mucho éxito, bajo la dirección de don Luis Rivera.

Gracias a su excepcional e inigualable voz cargada de coloraciones, en 1932 formó  parte, como una de las figuras estelares de la compañía del compositor cubano, Eliseo Grenet, interpretando y triunfando como cantante de ópera, de zarzuela y de música popular. Su debut se produjo en España  y la misma fue descollante, según los artículos periodísticos de entonces. La obra “La Virgen Morena” tuvo un gran éxito en el Teatro Principal Palace. La crítica elogió su desempeño como actor y cantante. Lo  mismo sucedió en Barcelona, Valencia… en esos exigentes teatros recibió ovaciones reservadas a las grandes estrellas. También fue calificada de excelente su interpretación en la zarzuela “Los Gavilanes”. Durante un período de 10 años, Eduardo Brito se presentó triunfante en los centros de mayor prestigio de Nueva York, La Habana y la América Hispana  y Europa. De esa época se conserva un fragmento de la película checa “Harmonika” (1937), junto a su esposa Rosa Elena Bobadilla.

Pero, encontrándose  en los Estados Unidos en 1944, en la Clínica Mayo  le fue diagnosticada una enfermedad mortal: “sífilis cerebral”, razón por la cual regresó a su patria. Luego, por el agravamiento de la misma, fue internado en un hospital público para enfermos mentales, donde finalmente falleció el gran artista dominicano, la madrugada lluviosa del 5 de enero de 1946. Posteriormente, el doctor Apolinar De Los Santos, uno de los psiquiatras que le conocieron, narró cómo se reunían los pacientes para escuchar a Eduardo Brito cuando en sus delirios comenzaba a cantar durante horas. También destacó sus magníficas interpretaciones como la del Ave María de Schubert…”

En su honor se han designado: una sala del Gran Teatro del Cibao en 1998, el Anfiteatro del Recinto UTESA-Puerto Plata  (2002) y el Teatro Nacional de la República Dominicana en el 2006  por Ley No.177-06. Además, existe una magnífica colección realizada por el Archivo General de la Nación, titulada  “Eduardo Brito, El Eminente Barítono Dominicano”; pero  en mi humilde opinión, su obra cantada no ha sido lo debidamente difundida. 

Cultura viva, rinde homenaje al más grande cantante dominicano: Eduardo Brito.