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PONERLE DIENTES AL AMET.

Publicado por Redaccion Diario55  |  Opinión |  domingo 5 abril 2015

Hace poco leí un escrito publicado por el señor Claudio Acosta en el periódico Hoy del pasado 12 de marzo del año en curso, 2015, en el cual reseñaba algo importante que en cierta forma ha pasado desapercibido porque no es un tema que se pueda mantener ante otro de tipo político o de corrupción, pero que tiene mucho que ver, y de ahí su relevancia, cuando hablamos de orden del tránsito.  Nosotros que como país hemos sido colocado en el Guinnes del 2015, como uno de los países más inseguros a nivel del tránsito vehicular.  Esto que lo lee todo el mundo y el día a día que vivimos cada uno de nosotros, se ha ido dejando al tiempo y el organismo que controla todo este problema es el AMET, pero al cual pocas condiciones se le ha dado desde que en sus primeros años fue creada y que tenía otro fundamento y visión.  El AMET pasa ser otro organismo del Estado que como la Policía, solo se recuerdan de las mismas cuando las cosas comienzan a complicarse o suceden hechos graves o nos afecta de forma directa.

Volviendo a lo que iniciamos, en dicho escrito establecía al respecto dicho articulista, respecto a una situación que afecta directamente al AMET, lo siguiente y cito: “Todos aplauden, y no es para menos, la decisión del Tribunal Constitucional que estableció que es ilegal la retención de vehículos a quienes violan la ley 241 de tránsito, una práctica “institucionalizada” por Amet y reiteradamente denunciada como abusiva por los ciudadanos, que nunca encontraron, hasta ahora, quien escuchara o atendiera sus quejas”.  “La alta corte también estableció, en su sentencia 021-15, que el castigo dispuesto para las infracciones de tránsito es la multa, y consideró que el procedimiento especial para las contravenciones establecido en el Código Penal es la detención, la toma de los datos, y mediante formulario levantar el hecho”. “!La reacción de Amet ha sido —¿qué otra cosa podía hacer?– la de declararse respetuoso del tribunal y su decisión, que por supuesto acatará. Pero lo que no dijo, ni va a decir, es que el Tribunal Constitucional acaba de despojarlo del único mecanismo coercitivo con que contaba para más o menos obligar a los conductores a respetar la ley, pues las multas que impone no las paga nadie o casi nadie, y el mejor ejemplo son las estadísticas del 2014: de 517,760 multas impuestas por sus agentes por distintas infracciones, solo fueron pagadas el 9.48%”.  “Así es muy difícil, por no decir imposible, imponer el orden en el caos que gobierna en nuestras calles, donde solo se respeta la ley del más fuerte o del mas imprudente y temerario, lo que se agrava porque los agentes de Amet permiten (¿o serán órdenes superiores?) a los padres de familia que conducen motores, carros del concho, voladoras, patanas y demás objetos peligrosos no identificados, hacer lo que les da la gana”. “Hay que aplaudir, cómo no, la decisión del Tribunal Constitucional de impugnar una práctica abusiva e ilegal, pero igualmente hay que lamentar que Amet esté tan desprovista de mecanismos de disuasión que obliguen a tanto desaprensivo que anda por ahí con un volante en las manos a respetar la ley de tránsito”.

A este artículo le completo el dato o estadística ofrecido por la propia AMET en su informe del 2014, siguiente: Que hubo 1,744 personas que perecieron en accidentes de tránsito durante el año pasado, de las cuales 1,118, equivalentes al 64.10% se transportaban en motocicletas, 297 en carros yipetas y camiones,, 329, resultaron arrollados y 9,093 lesionados.  Estas memorias que dio a conocer el AMET reflejan lo mal que andamos y se entiende el por qué podemos considerar los accidentes de tránsito una forma de epidemia en nuestro país, porque es una amenaza para la salud pública.

Ahora bien, fuera de esas estadísticas preocupantes y que son una parte de la realidad que vivimos todos los dominicanos en nuestras calles, respecto al desorden con el cual se conduce y se transita en este país; está el hecho como hace el señalamiento el articulista, que si bien es cierto es aplaudible la decisión judicial de la más alta Corte del país, porque busca hacer imperar la ley y su espíritu, sin embargo, se obvia y se contrapone la realidad que hemos plasmado a breve modo.  ¿Qué hacer para que el AMET como organismo imponga una ley que requiere de más “dientes” para su aplicación y que se actual y de qué manera aplicarla para buscar mantener algo de orden en esta “selva”?  Evidentemente que se requiere la modificación y adecuación de la que tanto se ha hablado y solicitado al Congreso y líderes políticos, lo que ocurre que como indicamos al inicio, no se aprecia como un problema social importante ni mucho menos como problema de salud pública por la cantidad de muertes al año, incapacitados y a la inversión que como Estado, debemos hacer por cada accidentado que sobrevive y queda lesionado.

Este un tema que merece ser puesto en la mesa de discusión y de agenda para organizar el desorden que acusamos como sociedad en el ámbito del tránsito.  De lo contrario, seguiremos siendo marco de referencia de cómo no se debe manejar en un país.  Habla mucho también de lo que somos hoy día como sociedad y cómo nos comportamos en las calles y avenidas.  De cuánto somos capaces de respetar las leyes de tránsito, que mucho tiene que ver con el respeto al otro.  Por eso ya es común ver más personas yendo en vía contraria por lugares muy transitados o de avenidas y calles importantes, porque no hay temor a la autoridad, ni a la sanción tenue, porque no hay sanción.  Simplemente no se le teme al AMET ya porque en cierta medida, se la ha ido quitando funciones importantes; se ha ido permitiendo que se le quiten condiciones que se requiere para hacer un buen papel; no hay suficientes agentes en el país, porque no motiva ser oficial o pertenecer al AMET por las condiciones que ofrecen, distintos a cómo fueron sus inicios cuando tuvo el apoyo y la voluntad política y al frente estaba el ingeniero Hamlet Herman, se conjugaron muchos factores que hoy están ausentes.  Y esto no es atacando a un director actual o a la organismo en sí, para que no se pierda lo que buscamos hacer llegar, es que sin una conciencia clara y voluntad de lo que se debe hacer y ofrecer las condiciones humanas, materiales y económicas, seguiremos teniendo decisiones judiciales loables, pero con un organismo que no tenga dientes para imponer el orden del tránsito, entonces es un logro a medias o lastimoso.

Es hora de que el tema del tránsito pase a ser algo importante, aunque no sea vital políticamente hablando, sino que se vea con la visión social que requerimos, porque todos andamos en las calles y avenidas, con personas que solamente entienden que el orden se impone bajo el imperio de la ley, pero para ello debe colocársele “dientes” o condiciones como las ya mencionadas, al AMET, que justifiquen su acción y el oficio digno que supone poner el orden en una sociedad que cada día se caracteriza porque cada quien haga lo que quiera.